Filosofía y física

Filosofía y física: dos disciplinas con necesaria interacción

  • Planteemos una pregunta inicial: la Ciencia, o, en particular, la Física:
    1. ¿ Versa sobre lo que existe en sí mismo (“la realidad“), siendo la experiencia simplemente un criterio de distinción entre proposiciones falsas y verdaderas referentes a esa realidad?
    2. ¿Es ciencia sobre la experiencia, siendo todo lo que no sea experiencia o fenómeno  pura Metafísica?
  • Esta cuestión fue enunciada magistralmente por el gran físico y divulgador científico Mermin, en su famoso artículo (con título inspirado en un comentario de Einstein):
    N.D. Mermin, “Is the moon there when nobody looks? Reality and the quantum theory“, Physics Today 38 (1985) 38-47.
  • La respuesta es compleja, desde luego, pero, incurriendo en una simplificación extrema (y por ello, seguramente arriesgada), la mayoría de las personas que respondieran podrían dividirse en dos grandes grupos, según la respuesta dada:
    1. Las que responden afirmativamente a la pregunta de Mermin, encuadrándose en la opción primera anterior.
    2. Las que no responden afirmativamente (incluyendo a las que responden negativamente), optando por la opción segunda.
  • Por supuesto que, ciertamente, casi todas las respuestas (no olvidemos a los escépticos) podrían encuadrarse en una opción del tipo “sí, pero…”, o “no, pero…”, donde el “pero” estaría constituido por una larga lista de matizaciones, como es inmediato constatar sin más que realizar una incursión en la Historia de la Filosofía, en particular, en la Epistemología: nos encontramos con un “mar de -ismos” o escuelas filosóficas.
  • Adicionalmente, surge una dificultad: la ambigüedad y farragosidad.
    -¿Prototípica? ¿Deliberada?:
    O. Wilde, The Remarkable Rocket:
    Me gusta escucharme. Es uno de mis mayores placeres. Suelo conversar conmigo mismo con frecuencia, y soy tan inteligente que a veces ni yo mismo entiendo una palabra de lo que digo.
    -Entonces quizá debiera usted dar un curso de filosofía-dijo la libélula.

    M. Hormigón, Lluch, 21, 40 (1998) 254:
    Al parecer, es inevitable la tendencia de los filósofos profesionales a hacer aparecer como esotéricas y plúmbeas las reflexiones sobre conceptos, situaciones y objetos que, en principio, son de inmediata e intuitiva ubicación mental y que cualquier persona normal es capaz de discernir.
    B. d’Espagnat, Conceptual Foundations of Quantum Mechanics, 2nd ed., W.A. Benjamin, 1976, ([ESP-76]), p.xv:
    Implicitly or explicitly, most of [the general philosophers] accept as a fact that any philosophical truth incorporates an essential ambiguity, which prevents it from being expressible except through sentences that can have several meanings. (…)[They] ‘misuse a language that was created precisely for that purpose’. (…) Unquestionably, it endows their texts with a difficulty of access that is often identified-correctly or incorrectly-with genuine richness of thought.
    -Como sea, estas características presiden muchos textos filosóficos, tanto más cuanto más modernos, y se llega a veces a la deshonestidad intelectual más absoluta, como destapó el famoso escándalo Sokal:
    A. Sokal, “Transgressing the Boundaries. Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity”, Social Texts 46/47 (1996) 217-252.
    A. Sokal y J. Bricmont, Imposturas intelectuales, Paidós, Barcelona, 1999.
    -Esta degeneración de la filosofía induce con frecuencia a la perplejidad y la confusión más absolutas, especialmente a un lector que, como la mayoría de los estudiantes de ciencias (y de los científicos), no está entrenado en cuestiones filosóficas.
    -Sin olvidar que, desde la otra orilla, suele ignorarse la existencia de los problemas epistemológicos o, peor aun, suponer sin más que están resueltos:
    F. Suppe, La estructura de las Teorías Científicas, U.N.E.D., 1990, p.39:
    Parece ser característico de la ciencia, aunque deplorable, el continuar manteniendo posiciones filosóficas mucho después de estar desacreditadas.
    -Aduce como ejemplos el operacionalismo del físico P.W. Bridgman y el behaviorismo radical de Skinner.
  • Respecto a la práctica científica estándar, podría decirse que está presidida por una dualidad: se trabaja según el punto de vista realista, pero se sostiene, muchas veces inconscientemente, el punto de vista opuesto, sin reparar en que se producen inconsistencias.

  • Yendo al campo de la física cuántica, que es sobre el que versa esta web, y como preguntaba Bell en una de sus conferencias,
    J.S. Bell, “Against ‘Measurement‘”, A.I. Miller, ed., Sixty-Two Years of Uncertainty. Historical, Philosophical, and Physical Inquiries into the Foundations of Quantum Mechanics, NATO ASI series, B, Physics, v. 226, Plenum Press, New York, 1990:
    Ordinary Quantum Mechanics is just fine for all practical purposes (FAPP)… Why bother? Why not look it up in a good book?
  • Pues nos debemos preocupar, y mucho, por varias e importantes razones, entre otras:
      1. Principalmente, porque, actualmente, la Física es capaz de, si no responder a las preguntas planteadas, sí excluir algunas de las respuestas dadas. Es decir, porque, a la luz de ciertos experimentos recientes, “la realidad”, si es que existe, no puede ser de determinadas formas. Estos resultados, indudablemente, no pueden ser ignorados en Filosofía:
        London and Bauer, La Théorie de L’Observation en Mécanique Quantique, Hermann, Paris, 1939; trad. inglesa en J.A. Wheeler and W.H. Zurek, ed., Quantum Theory and Measurement, Princenton Univ. Press, 1983 ([WHE-83]), p. 259:
        One can doubt the possibility of establishing philosophical truths by the methods of physics, but it is surely not outside the competence of physicists to demonstrate that certain statements which pretend to have a philosophical validity do not. And sometimes these ‘negatives’ philosophical discoveries by physicists are no less important, no less revolutionary for philosophy than the discoveries of recognized philosophers.
        -Una salvedad: como sobre casi cualquier resultado, tampoco sobre ello podremos afirmar que se ha alcanzado la unanimidad, aunque sí un mayoritario consenso:
        E. Santos, Phys. Lett A212 (1996) 10; S. Sulcs, G. Oppy and B.C. Gilbert, Found of Phys. Lett. 13 (2000) 521.
      2. Y es que la filosofía, los modos filosóficos de pensamiento, son un componente esencial de la física teórica moderna. Léase, por ejemplo:
        L. Sklar, Filosofía de la Física, Alianza Univ., Madrid, 1994.
      3. También, porque, como ha sido repetidamente señalado,
        L. Sklar, op. cit., p. 16:
        Es en la discusión de las teorías más fundamentales y generales de la física donde la indistinción de la frontera entre las ciencias naturales y la filosofía se hace más evidente. Dada la clara ambición de estas teorías por describir el mundo natural en sus aspectos más fundamentales y generales, no resulta sorprendente que los tipos de razonamiento aplicados en el desarrollo de estas teorías sumamente abstractas parezcan a veces más próximos al razonamiento filosófico que a los métodos empleados en llevar a cabo una investigación científica más limitada y particular. (…) En este dominio de nuestra exploración de la naturaleza del mundo, la distinción entre las dos disciplinas se torna muy confusa.
      4. Y, finalmente, porque, según el genial físico R. P. Feynman:

        We do not know where we are stupid until we stick our necks out.

Lecturas recomendadas

  • “Pedro’s debate” (preface to second edition), en B. D’Espagnat, Conceptual foundations of Quantum Mechanics, 2nd ed., W.A. Benjamin, 1976, pp. xi-xxxiii.
  • “Introducción: La Filosofía y las Ciencias Físicas”, “Reflexiones sobre la interdependencia de la Filosofía y la física”, en L. Sklar, Filosofía de la Física, Alianza Univ., Madrid, 1994, pp. 13-26 y 327-333.